miércoles, 8 de julio de 2015

Hacer frente a la realidad que nos toca vivir
 Una existencia madura implica hacer frente a la realidad que nos toca vivir y poder construir con esfuerzo y sacrificio aquel ser que estamos llamados a ser en función de la esencia individual y personalísima con la que fuimos creados por Dios. En primer lugar a esto se llega reflexionando en torno a las preguntas existencialmente más profundas que puede hacerse un ser humano: ¿Quién soy verdaderamente? ¿Quién estoy llamado a ser? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Qué significa que me voy a morir? ¿Hay una vida después de la muerte? ¿Estoy llamado a la trascendencia o mi muerte implicará una total aniquilación de mi ser?
Esto mismo lo he leído en un libro de hace poco, que por cierto aun no acabo, pero habla de ser filósofos diariamente, cuestionarnos pues ello no está para nada mal, pero que nunca dejemos el asombro en segundo plano, que las cosas fortuitas puedan satisfacernos y motivarnos, sé feliz. 

Voy a odiarte hasta que me ames, pa' que me ames hasta odiarte, prefiero ser un infame, antes que me ames por mi arte.